domingo, 7 de septiembre de 2014

Desde las montañas.


Sí en una tarde de mayo las luces hacían opacos los senderos. Fue una mañana de julio la que a hundido los negros sueños. Fueron tus gélidos murmullos, lo que daba olor a mis almohadas,
Así Como tus caricias puñaladas en la cara...
Eras Caliope entre el naufragio , entre mis aguas. Un turbio sueño del cual no se despertaba. 

Después de tanto Ha bajado Cristo con sus llagas; con el rostro ensangrentando, con la vista apoyada en mis calzas.
Para que entre el carmín del pecado se ahogaran las promesas.
Para que fuera el sol, quién disolviera sus plumas y sus alas.

Desde las sombras, la horda la acechaba. En el tumulto, narcisista dios estaba; Egoísta y crudo, escéptico y cándido, porque que perdiera los estribos, era lo que se esperaba.

Más fue el fulgor de las sombras, de lo lejos. lo que entre los pantanos lo que brillo al mundo daba.

Breve reflexión, sobre :

Los valores y la cultura.
La mitificación de la verdad.

A cada instante. Y , en cada uno de los pasos aleatorios de los caminantes, podemos contemplar como con cada paso se va difuminando en el espacio de la ciudad un tejido altisonante, una red sonora producida por el contacto del tacón y las lozas de concreto.
Lozas que en su existencia, atentan a la memoria de los pueblos; pero qué así mismo y en proporciones similares , estimula energéticamente la expansión de la "diversidad". sepultan ellas (las lozas del concreto), en su grosor, un millón de historias, de cuentos, incluso de mitos y leyendas. Hasta me atrevería a decir que la modernidad esconde bajo la alfombra,(a manera de inconsecuencia no prevista), todo un cementerio de verdades. Verdades que son verdades porque en esencia son construcciones sociales emitidas por la acción de crítica. Las barreras que el sistema inconsciente a creado para su preservación ,(esos aparatos ideológicos del estado que enunciaba el marxista Althusser), han sido efectivos para quebrantar nuestra acción de crítica.

Porque ciertamente la existencia o no de una "parresía" , depende netamente de nuestra construcción de "valores", que depende a su vez, de la educación y las relaciones afectivas que se le provean al ser consigo mismo, con sus allegados y con su entorno.

El desarrollo de una sociedad cualquiera, exige triste y casi que sistemáticamente la adopción de un aparato de valores, de una cultura primordial qué es el resultado de una mitificación de unos sucesos y acontecimientos, para convertirlos en realidad y más que en realidad en verdad y más que en verdad en unos principios de identificación que permite, cumplir con los términos que nos impone la sociedad a la que nos inscribimos. Ella la sociedad, establece la cultura y es desde esta misma donde elaboramos nuestros difusos y endebles valores, que en sí no son otra cosa más que: una efigie borrosa, llena de alegorías , inundada hasta el borde de las percepciones culturales de las dualidades de la ética,

Los valores como las efigies, con el paso del tiempo pierden algo de relieve. pero, siempre permanece estampada esta marca. Bien sea, como la presión que ejerce del conjunto de valores, sobre en el mecanismo de voluntad y acción en un hombre durante toda su vida. O bien sea como la denominación nominal de la moneda antes de ser fundida.

Breve descripción de la nocividad del primer cigarrillo del día, en un día de nostalgia .


Cómo un real sacrilegio en medio de la monotonía de la vida, el hombre al transcurso de su existencia, (ínfima y endeble) , es feliz perforando ese salvajismo primordial del devenir azaroso de su primera naturaleza biológica, para imponer su voluntad de manera trasgresora sobre la tierra.Todo para quebrantar algunas barreras de incomodidad que no eligen existir,sino que son; sin otro fin mas que romper la castidad propia de nuestros limites y la de su naturaleza.Él, el hombre, se "protege", asesinando al que no lo esta atacando y va llenando sus espaldas y la de sus allegados dependientes: con artificios, con rituales, costumbres y modos; y que no cumplen mayor función a permitirnos una efímera distracción,siendo estas en conjunto no más que un mal negocio donde por una mínima de seguridad y comodidad sacrificamos irónicamente gran parte de nuestra capacidad y libertad de acción.

Patéticamente tratamos de hacer de lo material algo inmortal, en un desesperado intento de trascendentalización de la vida,(en un sentido singular y particular).Una empresa parcialmente necia, pues la deseada abstracción de la <<vida>>,solamente seria ejecutada por nuestras primitivas cogniciones,
pero esas observaciones a nuestros principales vestigios no serán suficientes, los símbolos no alcanzan a abarcar la totalidad del sentimiento, cuando la nostalgia inunda con sus aguas petrolizadas La comodidad, esa prenatal circunstancia de la cual somos tardíos buscadores que siempre se refugian en posición fetal en el descanso,esa posición de la que el lecho nocturno es testigo y espectador del hombre en su afán de regresar al máximo estado de confort, que está en ser un trozo de carne.

En el borde de la cama después de tantas intempestivas sucesiones de memorias que han sido rasguñadas por el litigó del karma.He decidió llenar nuevamente con alquitrán los alveolos de mi pecho... Y es que. Después de tanto movimiento, En el pecho no cabe tanto oxígeno cómo fuere necesario; Únicamente el hollín y la nocividad de la nicotina, esparcen el deseo instantáneo de gritar de nostalgia entre dos vulgares nubes de gris y pesado humo.
Dejando los anhelos náufragos, en medio de un tibio y ridículo océano de colillas y cenizas.
Dejando los anhelos huérfanos.Por lo menos hasta el segundo pitillo del día .

Los ojos del fantasma.



Alzo un poco la mirada, levanto el rostro para encontrar, para hallar un poco de mi reflejo y presiento que me encontrare mejor sí enfocó la mirada en el cielo. Después, más allá de los meses, en el firmamento no encontré más consuelo que el azul.
Azul,donde La infinidad es convertida en lienzo, donde El pintor no tiene cuerpo, donde la luz es una metáfora. Allí donde el diluvio lleva tu vi entre sus olas, olas azules. Azul la noche, y azul el mar... Y el azul hacia que te recordara. Como un susurro de tu eco, el viento tocaba la flauta de mi cuerpo, acariciaba cada poro de la piel la frescura del aire. En el silencio, los secretos se desplomaban , no habían secretos y no se necesitaban; pero apretando con los labios, los lamentos se aprisionaban y el peso de la memoria, hacia que él Sísifo, deambulara mudo, entre laberintos de recuerdos.

Al final del muelle, No había nada, y las siluetas de tus manos ejerciendo presión en mis hombros solamente eran exageraciones mías. Sólo tristes arrugas sobre mi camisa azul.

Sólo eran tristes recuerdos que se posaban sobre mi piel está noche. Una noche como cualquier otra noche, una noche como cualquier otro día.

Sin titulo. Poema-


Ven toca mis llagas,
hunde el dedo en la herida.
Sacia la sed de tu curiosidad, con la fuente de mi alma.
No aprietes ósculos entre los silencios,
susurra tus enmudecidas zozobras, en mí.
Que yo, mientras tanto te cubriré con plumas doradas,
porque a cupido las alas le he de haber robado.
Solamente, para morir un poco entre tus brazos,
Solamente para arder siempre un poco más entre tus besos.