domingo, 7 de septiembre de 2014
Desde las montañas.
Sí en una tarde de mayo las luces hacían opacos los senderos. Fue una mañana de julio la que a hundido los negros sueños. Fueron tus gélidos murmullos, lo que daba olor a mis almohadas,
Así Como tus caricias puñaladas en la cara...
Eras Caliope entre el naufragio , entre mis aguas. Un turbio sueño del cual no se despertaba.
Después de tanto Ha bajado Cristo con sus llagas; con el rostro ensangrentando, con la vista apoyada en mis calzas.
Para que entre el carmín del pecado se ahogaran las promesas.
Para que fuera el sol, quién disolviera sus plumas y sus alas.
Desde las sombras, la horda la acechaba. En el tumulto, narcisista dios estaba; Egoísta y crudo, escéptico y cándido, porque que perdiera los estribos, era lo que se esperaba.
Más fue el fulgor de las sombras, de lo lejos. lo que entre los pantanos lo que brillo al mundo daba.
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