-No me grite.
y las bofetadas fueron escupidas desde los odios mas profundos,
una y otra vez arrasando con la humanidad que descolgaba de su rostro,
-No me importa.
Diría a los policías, mientras ellos se quedaban atónitos con el ver el llanto de los huérfanos.
-No.
Esa era su respuesta, ante el juez...
no lo lamentaba.
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